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¿Qué ocurrió el 17 de mayo de 2015 en la frontera de Tarajal, entre África y Europa?

Un niño de ocho años que iba escondido dentro de una maleta con ruedas fue descubierto por los escáneres de la policía fronteriza en el puerto de Ceuta -ciudad autónoma española ubicada en la frontera de la costa norte de África-. Abou, como luego se identificó el  niño, fue transportado por Fátima, una joven marroquí de diecinueve años. Dentro de la maleta, Abu -originario de Costa de Marfil, en África Occidental- no tenía respiraderos, sin embargo cuando salió, no presentó rasgos de asfixia. Su padre -que fue identificado como A.O. para proteger su identidad-, quería llevar a Abou a España, donde tiene permiso de residencia temporal en Las Palmas de la Gran Canaria, en el noreste de la isla de Gran Canaria, al oeste de Marruecos. A.O. fue detenido una hora y media después de que su hijo fuese rescatado, intentando cruzar la misma frontera. Cuando se identificó como originario de Costa de Marfil, los guardias lo interrogaron y le mostraron una foto de Abou y él reconoció que era su hijo. Él y Fátima fueron detenidos provisionalmente por presunto delito contra los derechos de los ciudadanos extranjeros, con el agravante de haber puesto en riesgo la vida de un menor. A.O. dijo que no sabía que su hijo iba a viajar de esa forma y que previamente había solicitado a las autoridades la reunificación familiar que fue negada por no tener medios económicos suficientes -la familia no logró demostrar que A.O. ganaba los 1,331 euros que le exige la Ley-.

El caso de Abou es uno de los cientos de casos de migración irregular desde África hasta Europa.