Ese instante en que un auto se detiene

• Julio 31, 2015 •

¿Qué ocurre el segundo en que aplastamos el pedal del freno?

Frenar no es solo detener un vehículo. En ese instante en que el conductor presiona el pedal, también pone en marcha un proceso que involucra trece partes del carro. El tiempo que transcurre entre que el conductor frena y el vehículo –que va a 70 kilómetros por hora– se detiene, es apenas 3,99 segundos. Esto ocurre solo si el conductor está concentrado, los frenos y neumáticos están en perfectas condiciones y se está manejando en una carretera seca y firme. Cuando empuja su pie sobre el freno, quien maneja usa cerca de 30 kilos, y en un instante esta presión sirve para detener un vehículo de casi una tonelada —el peso de un oso adulto. Esta multiplicación de fuerza solo es posible si todo el sistema de frenos está en buen estado. Cuando se usa partes BOSCH (y se hace un mantenimiento cada 25 mil kilómetros), la única preocupación del conductor seguirá siendo aplastar el pedal, porque el resto funcionará sin contratiempos.

Apenas el conductor empuja su pie y el pedal se inclina, ocurre la primera transformación de fuerza: por la forma en la que está el pedal este genera un efecto palanca que multiplica los 30kg que ha puesto el conductor, en 150kg. El pedal ya aplastado, a su vez, presiona a la pieza que está a continuación: el servofreno —también llamado booster—. El booster aumenta aún más la fuerza que ya se ha multiplicado a aproximadamente 320 kg. Enseguida esa fuerza pasa a un cilindro maestro —un tubo que mide entre quince y veinte centímetros de largo— que, a su vez está conectado con el reservorio donde está el líquido de freno, que podemos ver si abrimos el capó. El cilindro absorbe la cantidad de líquido que requiere, según la intensidad de la frenada, y transforma la fuerza que tiene en presión hidráulica para distribuir el líquido a través de cuatro mangueras delgadas —o cañerías— que se dirigen a cada una de las llantas.

Hasta aquí, el líquido ha atravesado la mitad de su recorrido. Cuando llega hasta la llanta, empieza la segunda mitad del proceso que puede ser de dos formas dependiendo si el vehículo tiene sistema de freno de disco o tambor. Hay carros que tienen las cuatro llantas con disco y otros mitad disco y mitad tambor. En Ecuador, la mayoría de carros son mixtos: las dos llantas delanteras tienen el sistema de frenos de disco y las dos traseras, el tambor. La tendencia mundial es que las cuatro funcionen con el más moderno: el disco.

El sistema disco incluye más de cuarenta piezas. Cuando el líquido de freno llega por la manguera a una de las llantas, hace que el pistón –una pieza en forma de cilindro– se desplace y convierta a esa presión hidráulica nuevamente en fuerza. Esta fuerza presiona a las dos pastillas –que hay en cada llanta– contra el disco. Y así se disminuye la velocidad o se frena el auto.  

 

El proceso en el sistema tambor comienza cuando la presión hidráulica llega al cilindro de rueda y se convierte en fuerza, y hace que las zapatas —en forma de medialuna— presionen al tambor —que tiene forma de disco hueco— hacia afuera. Y así se frena el auto.

 

Frenar, ya sea con tambor o disco, ocurre en menos de un segundo y los conductores ni nos enteramos de los detalles. Pero para que el breve e importante procedimiento funcione perfectamente es necesario que todas las partes de este sistema estén en buen estado. Existen varias y las principales —las pastillas, el disco y el líquido— se pueden adquirir en los puntos de servicio BOSCH.

1. Las pastillas: vienen en dos presentaciones, en caja azul y caja negra. Las Blue BOSCH son las pastillas orgánicas a base de fibras de carbón, fibras orgánicas, grafito,  materiales ferrosos etc. Tienen una lámina anti ruido elaborada en fibra de vidrio y duran, en promedio, 25 mil kilómetros. Las Black BOSCH son de mejor calidad, duran casi el doble que las azules y además de los materiales que tiene la azul, contienen cerámica y virutas de cobre. El sistema silenciador de las negras tiene una lámina compuesta de dos placas de acero y una goma vulcanizada en el centro. Todo proceso de frenado causa un sonido pero las pastillas BOSCH –negras o azules lo amortiguan.

¿Cuánto duran?

Un promedio de 25 mil kilómetros o un año, dependiendo de las condiciones de manejo, topografía del lugar y tipo de transmisión –manual o automática–. Las pastillas tienen tres capas principales –capa de fricción, capa intermedia y adhesivo que va junto con la placa de soporte–, cuando se haya consumido más de la mitad de la intermedia, hay que cambiarlas.

¿Hay indicios para saber cuándo cambiarlas?

Si el carro tiene un sonido irregular, como de lija, es probable que las pastillas estén gastadas de tanta presión que han ejercido sobre el disco. Hay ciertos vehículos que tienen alerta de desgaste en el tablero.

¿Cómo cuidarlas?

Evita frenar poco a poco manteniendo el pie en el pedal por un rato largo. Si frenas de esta forma, desgastarás más rápido las pastillas. Lo ideal es aplastar el pedal, luego soltar y repetir el proceso hasta detener el vehículo.

2. El disco: es de metal –elaborado de fundición gris nodular o grafito laminar– y su función es disipar el calor que genera la fricción al frenar. Vienen en dos presentaciones: sólidos y ventilados.

¿Cuánto dura?

Un promedio de 50 mil kilómetros, cada dos cambios de pastillas, se recomienda cambiar  de discos. Si observamos que los discos tienen espesor suficiente, se puede esperar.

¿Cómo cuidarlo?

Si se cambian las pastillas a tiempo, el disco dura más porque se evita que la pastilla gastada lo raspe y lo deteriore más rápido.

3. El líquido: existen tres tipos de DOT –Department of Transportation– que varían dependiendo de la marca y modelo del carro. Hay DOT3, DOT 4 y DOT 5.1. Lo recomendable es usar el líquido de freno que el fabricante recomiende que, generalmente, está escrito en la tapa del reservorio.

¿Cuánto dura?

Cada 25 mil kilómetros se recomienda revisarlo.

¿Cómo cuidarlo cuidarlo?

No rellenes el líquido de freno por tu cuenta porque como es higroscópico –absorbe humedad–, al mezclar líquido nuevo con viejo, el nuevo se contamina, se degrada y pierde sus propiedades (como hervir a más altas temperaturas) y se vuelve menos resistente. Cuando hagas el chequeo, asegúrate que quiten todo el líquido de freno viejo antes de reemplazarlo por el nuevo.

 

El segundo en que se aplasta el pedal puede haber dos posibilidades: que se frene o no el auto. Para que frene a tiempo y sin ruido, es recomendable usar BOSCH y estar atento al kilometraje para los chequeos.