¿A quién le estás diciendo borrego sanduchero?

Sanduchero

Una lección a partir del retiro de las imágenes de Chávez y Bolívar de la Asamblea de Venezuela ordenado por un líder opositor

 

Fotografía de Fotos de camisetas de SA... bajo licencia CC  by 2.0. Con cambios.

Uno de los primeros actos del nuevo Presidente de la Asamblea Nacional venezolana, el opositor Henry Ramos Allup, fue retirar del recinto legislativo las imágenes del difunto presidente Hugo Chávez y del libertador Simón Bolívar. El sentimiento de alivio que debe haber sentido Ramos Allup con su pequeña venganza no duró mucho: pocos días después tuvo que disculparse. La euforia de la victoria electoral le hizo querer tratar mal a sus adversarios políticos, y en la neblina de esa euforia se olvidó de un punto clave: hay mucha gente que votó por él pero se identifica aún como chavista, solo que se ha cansado de la incompetencia de Nicolás Maduro. Retirar esas imágenes fue una falta de respeto para el pueblo chavista cuyo apoyo hizo posible la victoria de la opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD). Esta anécdota sirve como lección para la oposición ecuatoriana que ve en los sucesos de Argentina y Venezuela las semillas de su propio retorno al poder. Siendo la muerte y los impuestos las únicas cosas garantizadas en el mundo, tal vez sea temprano para empezar a celebrar y preparar el huasipichai en Carondelet. 

El primer paso para un cambio de mando en las instituciones democráticas del Ecuador requiere reducir la fragmentación que ha facilitado las victorias consecutivas de la lista 35. No está claro quién lidera ese proceso, ni si hay tiempo para ganar la fuerza necesaria para organizar un triunfo electoral. La oposición ecuatoriana no tiene ninguna entidad parecida a la MUD de Venezuela, y está lejos de tener un solo candidato presidencial. De todos los nombres que se mencionan, el único individuo con buena intención de voto es el exvicepresidente Lenín Moreno, que probablemente se lanzaría como candidato de Alianza País, el partido de gobierno. Los opositores que ya cantan victoria deberían enfocar su análisis en las tendencias locales y no distraerse con las tendencias regionales. 

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Además, para que cualquier opositor gane la Presidencia, tendría que hacerlo con el voto de personas que, en algún momento, apoyaron al oficialismo, y  convirtieron a Rafael Correa en el Presidente más popular de la historia del Ecuador. Tomando eso en cuenta, ¿a quién exactamente le están diciendo borregos sanducheros

Cuando los opositores usan ese insulto dirigido a los militantes de Alianza País, ¿están pensando en cómo reconciliar un país profundamente polarizado? En Venezuela, que la MUD permanezca en el poder legislativo —y triunfe en las próximas elecciones presidenciales— depende de su capacidad de reconciliar al pueblo venezolano y de borrar la línea entre “chavistas” y “opositores.” El gesto de Ramo Allup de retirar las imágenes de Chávez y Bolívar es un mal inicio en el  camino hacia aquella reconciliación. En el Ecuador, ¿está pensando la Oposición en cómo va a ganar la simpatía de gente que constantemente han votado por Rafael Correa, pero que tal vez quieran una alternativa? Al insultar a un gran número de personas, ¿significa que usará la división como estrategia electoral, a pesar de haber sido víctimas de la misma estrategia?  

Es posible que las tácticas de los políticos reflejen una cultura en la que es más fácil satanizar al adversario que sentarse a escuchar sus ideas y perspectivas. De hecho, pensar distinto es la esencia de una democracia: las personas que piensan diferente —incluyendo los supuestos borregos sanducheros— son los individuos que esa democracia debe proteger. Insultar a quien tiene otra visión es lo contrario de ese ambiente democrático. Resulta hipócrita que lo hagan aquellos que se autonombran defensores de la democracia. 

¿Qué democracia pretendemos crear al decir borregos sanducheros a la mitad de la población? En cierto sentido, la democracia es el acuerdo entre los miembros de una sociedad sobre cómo resolver problemas. Si no hay un consenso entre los gobernados sobre el respeto mínimo que merece cada uno de sus miembros, difícilmente se llegará a implementar una democracia institucional. El peso del futuro de la democracia en Ecuador está sobre los hombros de cada uno de los individuos que formamos el colectivo diverso llamado Ecuador. Si la oposición ecuatoriana busca una victoria en 2017, tiene que empezar a pensar desde ahora en cómo reconciliarse con un gran porcentaje del país que ha apoyado a otro bando durante los últimos nueve años. Si, por el contrario, pretende profundizar las divisiones existentes, ni siquiera ganando, ganará.