Una Hillary ecuatoriana (Segunda Parte)

• Junio 1, 2015 •

¿Cuál es el perfil ideal para que una mujer sea presidenta en el país?

En la edición 201 de GkillCity publiqué la primera parte de un estudio de exploración sobre el perfil que debería tener una presidenta ecuatoriana. Para elaborarlo, entrevisté a veintitrés expertos de tres subsegmentos de interés: analistas y estrategas de comunicación política, periodistas, y líderes de opinión; el 60% de Quito y el 40% de Guayaquil. La entrevista tuvo cuatro preguntas: 1) Si pudieras imaginar a una candidata presidencial ideal que gane las elecciones en Ecuador, ¿qué características la definirían?; 2) En la actualidad, ¿quiénes crees que se acercan –por poco o por mucho- a esas características?; 3) De los nombres sugeridos, ¿qué crees que le falta o le sobra a las tres primeras candidatas mencionadas? Y dos preguntas fuera de la caja: Si pudieras mirar lo que hay en su cartera, ¿imaginas algo que ella lleve siempre, que el resto no lo haga?, y cuando piensas en ella, ¿qué artista o tipo de música se te viene a la mente?

En esta segunda y última parte he incluido: 1) los resúmenes de los cuatro perfiles de potenciales candidatas a presidenta seleccionados por los entrevistados, 2) la matriz comparativa de atributos entre los diez perfiles y, 3) una breve conclusión. En un estudio cualitativo-exploratorio como este, el objetivo no es cuantificar ni crear un ranking de alternativas, de candidatas o de características de candidatas. El objetivo es explorar la percepción, categorías, actitudes y opiniones que generan los nombres en el grupo estudiado. Cualquier proceso estándar de investigación cuantitativa debe iniciar con un estudio cualitativo de estas características.

Silvia Buendía

“Ha ganado reconocimiento en la defensa de los grupos GLBTI”, con un “carácter confrontador”, “palabras regularmente polémicas” y posturas que incomodan a conservadores, “logra capturar discusiones en redes sociales como ninguna otra”. “Ella podría abrir una puerta política si transforma su activismo hacia algo con mayor cobertura política, desafortunadamente en este país, los derechos humanos no dan para tanto”. A pesar de haber sido afiliada a Ruptura 25, Silvia es percibida -ligeramente- como más independiente: a veces tiene posturas alineadas a quienes critican el movimiento. ¿Sus limitantes? Siete entrevistados dicen que también tiene “correítis”: “su agenda está sobreconcentrada en la del presidente y sobre los escándalos mediáticos, cuando hay cosas mucho más fértiles e inteligentes de qué ocuparse”. Dos entrevistados de la Sierra la ven ausente en las tarimas: “puede ser buena en redes sociales pero las redes no son la realidad, le hace falta hacer política de a pie”. Silvia “ha hecho cosas concretas mejorando la vida de muchos de la minoría, pero no cuenta con estructura política, como muchas otras”, es “valiosa” pero intentar que sea presidenta “es como intentar vender un disco de música electrónica en la mitad de los 60’s”. “El país aún no está preparado para una vanguardia tan desafiante”.

¿Qué imaginas que lleva su cartera que las demás no llevarían? (solo respuestas más curiosas): 1) trípticos sobre educación sexual; 2) aplicaciones para apostatar

¿Qué música la imaginas escuchando? Miguel Bosé y Jazz.

Nathalie Cely  

“Lo bueno es que es economista, lo malo, también”. Su “chispeante carrera política” no le restó capacidad para ganar “experiencia en lo técnico – económico”. “La capacidad de María Paula Romo para explicar argumentos legales es similar a la de Nathalie Cely para llegar a acuerdos”: es percibida como “voraz negociadora, diplomática por carácter y por experiencia”. “Rápida, muy rápida”. Hizo un “interesante papel de embajadora en los Estados Unidos” y “evidentemente tiene influencia política en el actual gobierno”, es vista como un “concreto y fluido puente con el sector empresarial”. Los que tienen una valoración favorable la ven como “energética y frontal”, “alguien de quien se puede esperar una respuesta directa”. “Atractiva, activa y hábil”. Quienes parecen tener buena y no tan buena imagen de ella coinciden también en su debilidad: base popular política. “No se la ve en tarima ni incitando a lo popular, es una mujer ejecutiva de formalidad”. Quienes son críticos con ella ven que “a veces toma decisiones muy rápidas”, “ambigüedad ideológica”. Trece entrevistados la asocian con una “visión pro acuerdos comerciales y mayor apertura económica”. Diecinueve la califican positivamente en gestión: “es de esas personas a las que le das un problema equis en la tarde, lo afronta a media noche, lo desmenuza hasta la madrugada y los resuelve hasta primera hora de la mañana”. Tiene una ventaja adicional: “tiene potencial electoral en la Costa y la Sierra”; además “podría ser capaz de anclar dos generaciones de electores: los jóvenes y educados con los adultos del sector urbano”. La pregunta es: ¿qué pasa con los sectores populares, con la tarima?

¿Qué imaginas que lleva su cartera que las demás no llevarían? (solo respuestas más curiosas): La última Harvard Business Review

¿Qué música la imaginas escuchando? Electrónica de gimnasio, electrónica de aeróbicos (la única que tuvo dos respuestas coincidentes).

Martha Roldós

“Es economista, pero no parece”. “A pesar de tener una matriz ideológica influenciada por su familia, no termina de concretarlas en propuestas específicas”. “Sufre también de correítis, lo que la bloquea a proponer”. Seis entrevistados concuerdan en que es una “crítica a tiempo completo del régimen lo que no le permite construir una agenda”. “Capaz eso es todo lo que busca”. “No se la ve mucho en tarimas y ha perdido espacio en medios, debería apropiarse de un tema”. “Ha intentado defender iniciativas ambientales aunque más allá de apoyo a movimiento de bases, la propuesta no está clara”. “Debe comprender que por más inclemente que sea el clima, quien camina es quien propone”, es decir que en el juego político por más que la ataquen debería crear otra agenda en base a propuestas. Recibió comentarios sobre sus tonos de voz y posturas al hablar: “debe trabajar en un impacto mayor de sus palabras”. ¿Potencial? “Solamente con un compañero o compañera de fórmula potente y con un cambio propositivo”.

¿Qué imaginas que lleva su cartera que las demás no llevarían? (solo respuestas más curiosas): post its con frases para tuitear contra el gobierno.

¿Qué música la imaginas escuchando? Clásica.

Viviana Bonilla

A pesar de estar al borde de la edad legal para ser candidata, Viviana llamó la atención de los entrevistados. Con “una carrera con más logros políticos que académicos, Viviana capturaría la atención de electores de la Costa con facilidad”. “Excelente oradora y entrenada en debates tiene la capacidad de dominar una tarima”: “combinación de tonos según la ocasión, presencia, credibilidad en su círculo, dinamismo y un empate de lenguaje corporal que atrae”. “No es coincidencia que esté a cargo de la Secretaría de Política. No solo es tarima, es una política natural”. A los entrevistados que no les gusta su perfil la perciben como “joven no solo en su edad sino en la facilidad de asumir posturas políticas no propias”. Es una “gestora política, no una productora de ideas”, “podrá defenderlas pero como función, como ejecutora”. Hizo una “interesante campaña por la alcaldía que aunque la perdió, fue la que introdujo la idea de incluyente en la ciudad”. “Varios políticos hablan hoy de un Guayaquil más incluyente, ella empezó eso”. ¿Futuro político? “Sí, claro que sí pero en la medida que produzca ideas, no solo las defienda”. “Como todo joven, olvida el pasado”. “Su rol en el tema invasiones no se acerca a lo deseable”.

¿Qué imaginas que lleva su cartera que las demás no llevarían? (solo respuestas más curiosas): una par de aretes alternos.

¿Qué música la imaginas escuchando? Merengue.

 

Atributos de una futura candidata y matriz de análisis

En esta sección se describen los catorce atributos que los entrevistados consideraron esenciales a la hora de evaluar un perfil para candidata presidencial. En la primera parte se describe brevemente a qué se refiere cada atributo, y en la segunda se incluye una matriz con los atributos y nombres de potenciales candidatas seleccionadas, y en las celdas la calificación mayoritaria que recibieron para cada atributo. Hay dos elementos metodológicos importantes que recalcar: 1) Las calificaciones son categorías cualitativas (el objetivo del estudio no es encontrar un ranking numérico sino explorar las categorías de una potencial presidenta para fomentar una discusión); 2) las dimensiones no tienen peso específico, es decir, ninguna dimensión es más importante que otra. Esto no significa que en la campaña todas las dimensiones sean iguales, para ello eso se requiere la subsecuente investigación cuantitativa.

Descripción de atributos

1.Conocimientos en Economía: sobre todo en un sentido práctico para proponer o ajustar una hoja de ruta económica para Ecuador.

2.Postura ideológica: definición de un discurso basado en argumentos compactos, sin caer en extremismos y con coherencia política.

3.Marca personal: branding, estilo, elementos característicos que definen a una persona y la hacen distintiva.

4.Personalidad atractiva: nos guste o no es algo comprobado que las candidaturas con personalidad atractiva llaman más la atención.

5.Oratoria: incluyendo capacidad para argumentar y defender criterios tanto en tarimas, en televisión, radio y en medios digitales.

6.Plataforma política: bases de apoyo, estructura política que sepa responder a una campaña en los territorios.

7.Ideas propias: creatividad para resolver problemas y generar soluciones.

8.Negociadora: capacidad para encontrar puntos medios, acuerdos.

9.Credibilidad*: coherencia entre las palabras y las acciones.

10.Cobertura: que su propuesta tenga potencial en la diversidad regional del electorado ecuatoriano: Sierra, Costa y Oriente.

11.Independencia: que no pertenezca a una dinastía que opaque su propio perfil, dinastía con apellido o sin él.

12.Equipo de trabajo: que tenga un equipo que permita complementar su perfil y superar debilidades pero sobre todo que genere percepción de tener la capacidad de generar un equipo.

13.Capital económico*: que tenga capacidad de captar recursos económicos para fondear la campaña política.

14.Sintonía Generacional: la medida en que su discurso está alineado con la estructura etaria de la población.

*Estos son los únicos dos atributos que no fueron consultados en las entrevistas, debido a que deberían ser explorados con métodos cuantitativos, por ello fueron excluidos de la matriz de calificación de las candidatas.

Para las calificaciones respecto a cada atributo, se contabilizaron los votos que los veintitrés entrevistados asignaron en base a tres alternativas:

  • Alto: el entrevistado cree que la candidata sí cumple o sí tiene ese atributo.  

  • Medio: el entrevistado cree que la candidata cumple medianamente ese atributo.

  • Bajo: el entrevistado cree que la candidata cumple muy levemente ese atributo.

Si doce o más entrevistados votaron por alguna de esas tres alternativas, esa es la calificación ganadora. Si menos de doce entrevistados votaron por alguna de esas alternativas pero esa es la alternativa con mayor número de votos, es etiquetada como “bajo acuerdo” y es marcada la celda con un asterisco. Si hay algún empate en el número de votos en cualquiera de las categorías, se etiqueta a la celda como “sin acuerdo”. De esta forma, cualquier celda que contenga un asterisco debe interpretarse que esa es la opinión más común entre los entrevistados pero al mismo tiempo no es una mayoritaria. Y si la celda contiene un “sin acuerdo” significa que no existe alguna opinión común entre los entrevistados.

Calificación de nombres seleccionados

Conclusión

El potencial éxito de una candidata presidencial en Ecuador me recuerda a la transición de Hillary Clinton en los últimos siete años. En el 2007, Hillary lanzó su campaña con un spot en el que aparece sentada en un sofá, en una sala elegante de ambiente conservador, junto a una mesa de madera con tres portaretratos: en uno de ellos su esposo la abraza firmemente. Durante el minuto y cuarenta y tres segundos que dura el video, Hillary permanece sentada, dentro de una casa, protegida, endosada, patrocinada, guarecida, tal como en la fotografía con Bill.

En su segundo intento, HIllary lanzó su campaña con un video radicalmente distinto: en el inicio dos hermanos latinos cuentan que van a empezar su primer negocio, una mujer blanca -con sobrepeso- cuenta que va a cuidar más de su jardín, dos madres de familia anuncian que se preparan: la una para que su hija entre al kínder, la otra para regresar a trabajar luego de cuidar a su hijo por cinco años, en ninguna toma aparece el padre de los niños. Luego, una pareja de treintañeros afroamericanos anuncian que están ansiosos de ser padres por primera vez, una pareja gay caminando -contenta y relajada- anuncia que se casará pronto y finalmente una mujer blanca dice que jubilarse significa reinventarse. Todos lucen emocionados, ligeramente ansiosos. Aparece entonces Hillary, primero de espaldas, luego de lado, al final de frente. Habla a la cámara y dice que también se está preparando (como todos ellos), pero para ser presidente de los EEUU. Habla -firme y decidida- afuera de una casa, con un vestido azul con rojo, mientras al fondo se observa una escalera de no más de cinco pasos cuya inclinación visual conduce directo hacia ella.

Esta comparación me permite argumentar un mensaje triple que sirve para concluir este texto: 1) el objetivo de una campaña no es resaltar atributos personales sino el de empatar las demandas de electores específicos sobre los atributos personales. Cuando se intenta describir los atributos de una candidata a presidenta, no es para venderlos, es mas bien para identificar cuan cerca o lejos están de los atributos demandados por grupos específicos. Se trata de comprender que no se necesita vender una “Clinton”, sino de buscar una presidenta que se ajuste a las demandas ciudadanas contemporáneas,  2) no se trata de tener una candidata mujer por ser mujer, no se trata de tener a la heredera de una dinastía –con apellido o sin él- no se trata de tener una presidenta porque así lo dicta el progresismo. Se trata de demostrar que una mujer es igualmente capaz de asumir el cargo político más importante de un país, de evidenciar que la mujer puede ser una opción capacitada para asumir una gestión técnica y política de este nivel, 3) la diversidad económica, política y social son determinantes para una propuesta de este nivel. No basta con tener una candidata que sepa de economía, que tenga experiencia política o que atraiga consensos y acuerdos. El mensaje de inclusión es necesario; toda propuesta política seria comprende a toda población -minoritaria y mayoritaria- y amerita una agenda activa para reducir la desigualdad económica y social.

Las puertas para una sólida candidata a presidenta en Ecuador están abiertas. Aparte del actual presidente, no hay cuadros representativos que puedan jalar un electorado de forma estructural: por un lado un banquero de casi setenta años que peligra en convertirse en el nuevo Álvaro y por otro uno que otro incipiente novato que demuestra incapacidad de gestión y tibieza política deprimente. Estos son los únicos infértiles ecos que se oyen de vez en cuando. Esta realidad contrasta con el creciente rol de las mujeres: han venido construyendo una carrera, creciendo en su participación educativa, profesional y económica y tienen cada vez más una participación política promisoria. No ideal, no perfecta, pero muy promisoria. Esto convierte a las próximas dos elecciones en una oportunidad de oro. En este artículo intento provocar una discusión, una propuesta que puede ser calificada de ingenua o de arriesgada, pero una propuesta al fin.

Quiero provocar un debate sobre la posibilidad de una mujer presidenta para el país. Los ecuatorianos pueden estar de acuerdo en las categorías de análisis o no, con los nombres que los entrevistados seleccionaron o no, con la forma de analizar la información o no. El punto no es ese, sino el de dar una lectura adicional sobre las necesidades de la discusión política de hoy. Es un reto complejo, para algunos imposible, pero eso -precisamente- lo hace más interesante y para la mayoría, necesario.