“Es posible que no se construya ningún nuevo hotel en Galápagos”

• Julio 6, 2015 •

El viceministro de gestión turística, David Parra, insiste que los veinte proyectos –que ya no están bajo moratoria– aún no han sido aprobados

En julio de 2013, en Galápagos se impuso una moratoria: no se podía construir nuevos hoteles ni ampliar los existentes. El 29 de julio de 2014 se levantó esta prohibición y pocos días después, la ministra de Turismo, Sandra Naranjo, dijo que solo aplicaba para los veinte proyectos que se habían presentado hasta antes de julio de 2013.

Table - New Hotels and Resorts Planned for Galapagos by SalvaGalapagos

En esta lista de posibles futuros alojamientos, hay uno que tendría 174 habitaciones, otro 100, otro 36. El Paraíso, uno de los proyectos más grandes, tendría piscina y canchas de tenis.

Esta información fue incluida en “La pésima idea de convertir a Galápagos en Cancún”, un artículo sobre la intención del Gobierno de aumentar el número de turistas del archipiélago mediante la construcción de nuevos alojamientos. Después de su publicación, el Ministerio de Turismo, a quien yo había contactado una semana antes sin tener una respuesta, accedió a dar una entrevista sobre estos proyectos.David Parra, viceministro de gestión turística, acompañado de Cristina Coronel –subsecretaria de inversiones– respondió mis preguntas.

Cuando la ministra de Turismo, Sandra Naranjo, anunció que se levantaba la moratoria para los veinte proyectos en Galápagos, lo celebró diciendo que eran buenas noticias y que contribuiría con la idea de convertir a Ecuador en potencia turística. En la web, están publicados los planes de algunos de estos proyectos que, según la información que presentan, se construirían en los próximos años. ¿En qué estado están esos proyectos?

No sabemos hasta ahora si se aprobarán estos veinte proyectos, ni cuándo se aprobarán. Hay una disposición en la moratoria para poder proceder al análisis y evaluación de estos, que actualmente está en manos de una comisión técnica, de la que el Ministerio de Turismo es apenas un miembro. Debe pasar al Comité Técnico del Consejo de Gobierno de Galápagos y luego el pleno el Consejo tiene que aprobar. Así que no hay ninguna aprobación hasta el momento.

Existe un permiso de construcción para El Paraísode la Compañía Tayena— otorgado por el Municipio de San Cristóbal, y una licencia ambiental para el mismo proyecto, uno de los veinte que usted asegura no han sido aprobados aún…

Ese permiso es del 2012, fue anterior a la moratoria. En la información de la moratoria vas a ver que todos los proyectos tienen que pasar por una matriz, no basta con que tenga el permiso del gobierno local sino que tiene que pasar calificaciones y evaluaciones ambientales, sociales y urbanísticas.

Pero este proyecto que ya tiene permiso de construcción tiene en su plan cien habitaciones, y el Consejo de Gobierno, en diciembre del 2014, estableció que estos podrían tener solo 35. ¿Cómo se procederá en esos casos donde exista contradicción entre el proyecto preaprobado y los nuevos estándares?

Si es que Tayena no modifica el número de habitaciones en su proyecto se queda fuera, no podrá construir. El permiso del gobierno local no es suficiente para construir un hotel en Galápagos, tiene que cumplir con el Consejo de gobierno, gobierno local, Ministerio de Turismo y Ministerio de ambiente, esos cuatro documentos te habilitan.

¿Esta revisión que está en manos del Consejo de Gobierno por el momento, solo aplica para esos veinte proyectos que están en la lista?

Sí, todos los que estén haciendo levantamiento turístico ilegalmente no tienen aprobación ni autorización. Aquí no se le ha dado patente de corso a nadie.

¿Cómo piensan regular al sistema actual de alojamiento en Galápagos?

Estamos trabajando en un reglamento de alojamiento para Galápagos desde hace dos meses. Es algo que no existía en el país, antes trabajábamos con normas internas. El continente tiene un reglamento nacional pero por el trato excepcional que tiene Galápagos, el archipiélago se quedó fuera de ese documento.

En el artículo 72 de la nueva Ley de Galápagos —publicada el 14 de junio de 2015—, se menciona que la Autoridad Nacional de Turismo, es decir el Ministerio, deberá elaborar un Plan de Regulación Hotelera que “deberá realizarse en función del estudio de capacidad de acogida del medio físico ambiental realizado por la Autoridad Ambiental, estudios de carácter socio cultural, de oferta turística y otros estudios que para el efecto se establezcan”. ¿En qué estado está ese Plan?

No existe aún. La ley da ciento ochenta días de plazo para emitir ese reglamento, entonces estamos levantando la información de la situación actual de los hoteles en Galápagos por un lado, y por otro lado coordinando con el Ministerio de Ambiente (MAE) para que nos den el insumo que necesitamos para definir ese reglamento, que es la capacidad de carga de las islas. En función de ese documento a cargo del MAE, desarrollaremos el reglamento.

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Durante cuarenta minutos de entrevista, el viceministro Parra insiste en que los veinte proyectos que habían sido difundidos y promovidos hasta inicios de 2015, no han sido construidos aún y puede que no se construyan nunca porque tienen que cumplir 118 parámetros muy estrictos. Sin embargo, la información en diferentes páginas web muestran información que lo contradicen. En una carta de la ex ministra presidenta del Consejo de Gobierno, María Isabel Salvador, a un grupo de asambleístas, indica que de los veinte proyectos hay dos “de obra avanzada”: Latitud Cero Hotel y Fragata House Galápagos. Según una publicación de El Telégrafo, el Gobierno ya aprobó un contrato de inversión para un proyecto hotelero en San Cristóbal, en mayo del 2015. En una presentación del proyecto, el hotel Paraíso —uno de los 20 que están en revisión— se describe como eco luxury y aparece como si ya se está desarrollando por el grupo Hospitality Investors Group, y este mismo proyecto tiene hasta un business plan  de sesenta y nueve páginas.

Y en un portal de la India, una noticia de diciembre del 2014 (después de la moratoria hotelera) dice que Tata —el grupo económico más grande de este país— ha conversado con Vivanta by Taj –una cadena con hoteles en 27 ciudades de la India, y tres países asiáticos–  que “ha demostrado interés en construir un hotel ecológico en Galápagos”. La información divulgada al mundo y al Ecuador apunta a que el Gobierno busca que se construyan nuevos hoteles de lujo o buena calidad en Galápagos.

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En el en el censo que hicieron de alojamientos en Galápagos hay ocho hoteles calificados como de lujo. Estos veinte que entrarían serían calificados como de lujo también. Esto evidentemente va a aumentar flujo de turistas, y esto a su vez causa un impacto y en las islas no hay sistema de agua potable, manejo de residuos...

Me da la idea que estás contando con los veinte proyectos. Estamos hablando que no contamos con los veinte proyectos hasta esperar la evaluación, y estos de paso no son grandes, excepto un par de que ni siquiera caben dentro de la clasificación de megaproyectos.

De todas maneras generan un impacto ambiental. Con los ciento diez establecimientos que ya existen, hay problemas. ¿No es mejor pensar en mejorar los servicios básicos antes de seguir construyendo? [La subsecretaria de Inversión, Cristina Coronel, interviene y responde en lugar del viceministro Parra]:

Totalmente de acuerdo contigo, es por eso que pusimos la moratoria en el 2013, para poder analizar el impacto de estos proyectos. Bajo esta línea estamos en lo mismo, el análisis que estamos haciendo es muy riguroso respecto al cumplimiento de estas matrices, pero por otro lado respecto al mercado que van a tener los proyectos. De nada me sirve construir 5% de hoteles en Floreana si el porcentaje de ocupación es muy bajo. Esos temas de mercado de capacidad de carga de las islas sí se están tomando en cuenta.

La ocupación de los ciento diez alojamientos que existe es bajísima, no pasa el 50%... [El viceministro Parra retoma las respuestas y contesta]

¿Entonces por qué nos asustamos? ¿Por qué dices que Galápagos no necesita más turistas? Sí los necesita.

Pero si la ocupación actual es baja, ¿por qué hacer veinte hoteles más? ¿Por qué no mejorar lo que hay?

¿De qué 20 hoteles hablamos? No estamos partiendo de que esos hoteles existen ni van a ser aprobados.

Cuando se levantó la moratoria, la ministra Naranjo lo celebró...

Porque se iba a solucionar un problema que estaba represado tres años.

Pero no podemos negar que queremos aumentar el flujo de turistas…

Se quiere aumentar la calidad y para eso hay que autorizar un par de hoteles, perfecto, ¿cuál es el problema?

Pero son veinte...

No son veinte. Y no son hoteles, son proyectos. De esos no se van a aprobar todos.

¿Cuántos serían?

No tengo la menor idea porque eso obedece a un sistema de evaluación que está en manos de un comité, no sabemos, puede ser que no se apruebe ninguno, cuál es el problema, hablemos cuando haya el informe.

¿Y si no se aprueba ninguno, cuál es la estrategia?

Hay que hacer el plan de regulación hotelera y a través del estudio que haremos nosotros y el estudio de capacidad de carga que hará el MAE se definirán las políticas que si hay que construir más hoteles, hay que unir los que existe. Eso no lo sabemos aún.

¿Cuál es el futuro para Galápagos?

En cuanto a lo que nosotros compete, lo resolveremos en base al Plan de Regulación Hotelera y en base a los estudios ambientales que nos proporcionará el MAE y quienes sean convocados. No existe en este momento una posición, lo único es elevar la calidad de la oferta turística en Ecuador y Galápagos es parte del Ecuador.

Sí, pero no funciona a nivel ambiental como el resto del Ecuador.

Por supuesto que no, y eso lo sabemos y por eso tiene regulaciones especiales, por eso está la Ley Especial de Galápagos. Ni siquiera el reglamento hotelero nacional rige para Galápagos, todo eso está contemplado. No hay plan hotelero, no existe estudio de capacidad de carga, no hay gente todavía. ¿Por qué se anticipan?

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En el artículo publicado hace una semana sobre el turismo en la islas, se mencionaba que la nueva Ley de Galápagos no contempla al turismo comunitario y parecería que no considera a los pequeños proyectos de alojamiento existentes. Se mencionó a un proyecto en Floreana que había sido rechazado por el Ministerio de Turismo.

¿Qué pasó con el proyecto en Floreana?

A los pobladores se les negó la clasificación de comunitario porque ellos no tenían el requisito básico que es contar con un territorio comunal.

Pero si los pobladores recibieron asesoría del Ministerio de Turismo por cuatro años, ¿no hubiera resultado mejor que les sugirieran que consigan esa terreno comunitario, en vez de avanzar con los demás requerimientos y al final negarles la clasificación?

La Ley de Turismo es la que rige al sector, la Ley de Galápagos no rige al sector turismo solamente sino el desarrollo sostenible de Galápagos, es genérico, entonces no tiene por qué tener esa especificidad. La Ley de Turismo sí establece el turismo comunitario y lo condiciona, y hay un reglamento que dice que para legalizar las operaciones comunitarias en un centro es un requisito tener territorio. En el caso de Floreana no existía tal territorio porque todos son privados en la parte alta y en el puerto, y el resto, de los 130 kilómetros cuadrados, es territorio terrestre del Parque Nacional.

Usted mencionó que el número de turistas nacionales ha aumentado, y que el de extranjeros se ha mantenido, ¿entonces con todas estas propuestas que hay para las islas, lo que quieren es aumentar las visitas internacionales?

No solo turistas extranjeros, pelucones de Guayaquil también, que consuman productos de calidad. Lo que interesa es tener más ingresos. ¿Cómo se beneficia la población de Galápagos? Una reflexión que nadie hace. Llegar a Galápagos te cuesta un montón de plata, si vengo de Europa, de Estados Unidos, porque primero hay que llegar a Ecuador con un costo aéreo alto y luego hay que pagar un ticket de tarifa internacional a Galápagos, eso ya cuesta mucho. Fomentar un turismo barato en Galápagos está fuera de la lógica de mercado, necesariamente tiene que mejorarse la calidad y si revisan las estadísticas, Galápagos surgió como un turismo de lujo, tanto así que ni siquiera había hoteles sino floteles de lujo. Entonces el problema es que ahora tenemos un desarrollo marginal de turismo de mochileros que pagan poquísimo y no consumen y por su gasto turístico tan bajo no dejan beneficios para la población. Queremos elevar la calidad del gasto.

¿Y los pequeños hostales, hosterías, alojamientos más baratos, dónde quedan en este esquema?

Como dicen ahora, hay que hacer un upgrade, de eso se trata, de mejorar la calidad es a través de incentivos de inversión, capacitación, mejoramiento de la calidad, no solo servicio, que se ha ido para abajo, sino de las mismas instalaciones. La idea es consumir en el destino, algo que al momento en Galápagos no se puede hacer porque no hay una oferta decente que permita aumentar el gasto. Solamente hay precios altísimos que no compensan lo que están recibiendo por la imagen del destino y la calidad de servicios en general.

¿Cómo van a garantizar que un turista se pueda quedar más días?

Con el mejoramiento del producto, ese es otro de los temas que hay que mejorar en Galápagos donde es tabú hablar de ciertos temas, no se dice lo que sucede: la calidad del producto turístico que es de interpretación de la naturaleza se ha venido degradando por la baja de la oferta turística de guianza. Y no lo decimos nosotros sino las encuestas a los consumidores y a los operadores turísticos.

¿Por eso ahora dan la opción de que gente del continente pueda convertirse en guía naturalista en Galápagos?

En parte sí. Antes era así, había competencia y entonces los galapagueños tenían que hacer el esfuerzo de competir con los biólogos y ecólogos nacionales y extranjeros que hacían guianza en Galápagos. Cuando hicimos la Ley, porque fui parte del equipo que trabajó en la ley del 98, se planteó como solución darle trato preferente a los isleños, pero se volvió en un monopolio de los galapagueños. Y entonces la respuesta del mercado ha sido clara: la guianza ha caído en su calidad y la gente lo nota.

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La subsecretaria de inversiones, Cristina Coronel respondió la última pregunta sobre por qué se quitó la moratoria a los veinte proyectos en julio del 2013. Dijo que los proponentes estaban esperando una respuesta —ya desde hace cuatro años— y que la forma para poder analizar la viabilidad de estos proyectos era levantando la moratoria. Cuando le pregunté si los trámites de los proyectos estaban en diferentes procesos o estadios, respondió que se les había dado un plazo para acogerse a las matrices que determinó el Consejo de Gobierno, y que ese plazo ya venció. “El Comité Técnico ahora está analizando la información entregada por los proponentes y eso se llevará al pleno para aprobar los que alcancen la puntuación”. De lo dicho por la subsecretaria Coronel, se puede concluir que si los veinte proyectos para los cuales se levantó la moratoria, no cumplen los 118 requisitos que tendrían que cumplir, no serían aprobados.

Pedí una entrevista con el ministro presidente del Consejo de Gobierno de Galápagos (CGG), Eliécer Cruz, pero no fue concedida. Un miembro del equipo de comunicación informó que el martes 7 de julio, el CGG difundirá un boletín de prensa sobre los veinte proyectos que están siendo revisados por un Comité del Consejo. Habrá que esperar hasta entonces para conocer el estado de la  revisión de los proyectos.