El Hoy no cerró por la censura

• Julio 7, 2014 •

Esta vez Internet le ganó al periódico de papel

Para confiar en la palabra de los editores de Diario HOY, de que el cierre de su versión impresa se debe a las restricciones de la Ley de Comunicación, tendríamos que hacer dos cosas. Primero,  olvidar que ‘correlación’ no significa ‘causalidad’: quizá hubo limitaciones por la nueva Ley y  mala gestión del periódico, pero no significa que lo uno causó lo otro. Segundo, debemos sobre-enfatizar el contexto local e ignorar el global, en el que hay una tendencia de crisis entre los periódicos de papel.

El HOY, como muchos diarios, está en crisis por una combinación de factores. No ha podido modernizar su modelo de negocio y, debido a Internet, sus lectores tienen acceso a una abundancia de información, lo cual ha fragmentado el mercado de noticias.  La producción de periódicos de papel siempre ha sido subvencionada por algún otro modelo de negocio. Desde sus inicios, los diarios impresos han dependido de tres fuentes de financiamiento: suscripciones, publicidad de terceros y anuncios clasificados. Los suscripciones en gran parte se han mantenido, pero los ingresos que generan, por lo general, ni siquiera cubren el costo de la impresión.

La crisis se ha provocado por la transformación de la publicidad. Con la llegada de Internet, la ciudadanía encontró formas más baratas, más eficientes y con mayor alcance  para anunciar. En Ecuador existen, por ejemplo, multitrabajos.com, patiotuerca.com, o OLX.com. En Estados Unidos, los anuncios clasificados equivalían al 70% de los ingresos de un periódico, antes del 2000.

 

Caída de ingresos de anuncios clasificados en los EE.UU

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Los ingresos generados por anuncios clasificados han bajado substancialmente desde el año 2000.

Antes de Internet, el periódico de papel era una de las fuentes más importantes para conseguir información, lo cual les permitió cobrar mucho por los anuncios que llenaban sus páginas. Con la competencia de la Web, el margen de ganancia es cada vez menor, porque los anunciantes ahora tienen numerosas opciones. Los anuncios en Internet son aun más baratos porque el periódico tiene que competir con blogs y medios alternativos, como Mic.com, TheNextWeb.com, AnimalPolitico.com, LaSillaVacia.com, GkillCity.com, que no necesitan una gran máquina para imprimir todos los días y, en muchos casos, son más populares.

Tal como los anunciantes, la audiencia natural de los periódicos se ha fragmentado con la variedad de fuentes de información disponible y a la mayor brevedad. Al momento de imprimir, el contenido de un diario ya ha dejado de ser noticia, sobre todo si se compara con redes sociales como Twitter, que presenta información al instante. Hace pocos días en Argentina, los periódicos impresos ya habían cerrado sus ediciones cuando, en la noche, se produjo la noticia histórica de que el vicepresidente de ese país, Amado Boudou, fue procesado. La periodista argentina Agustina Grasso, a través de un tuit, dio sus condolencias a los diarios que no alcanzaron a incluir esta información en sus páginas impresas. Este es un ejemplo de que mientras que el papel nos hace consumir información de forma pasiva, Internet nos permite interactuar, generar diálogos, comentarios y agregar información a los reportajes o cualquier otro producto periodístico. Los ciudadanos están cada vez más acostumbrados a participar activamente en la producción de información. El papel periódico nos niega esa posibilidad.

Es más, el diario impreso está limitado por su formato, la información que ofrece depende del tamaño y la cantidad de páginas, mientras que Internet no tiene límites. Además, imprimirlo equivale aproximadamente a dos tercios de todos sus egresos. Los artículos online –valga la obviedad– ahorran los gastos por impresión. En este contexto, y si los ingresos por la publicidad siguen a la baja, tiene sentido que los periódicos quieran cautivar a la audiencia en línea. Hace más de seis años, diarios nacionales como El Comercio y El Universo, empezaron a trabajar en la convergencia de los formatos impreso y online. Ahora, además de sus versiones en papel, a través de la Web, ofrecen coberturas en vivo, videos, noticieros, podcast, especiales y contenidos que se complementan en una y otra plataforma.

Ingresos de periódicos: las barras azules indican los ingresos por operaciones de imprenta, las grises son ingresos por operaciones digitales.

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Los ingresos de las operaciones en línea no compensan por las pérdidas en ingresos de publicidad.

El editor del periódico de papel siempre ha funcionado como un proxy o representativo del interés del lector. Pero tal como la aplicación móvil EasyTaxi reemplaza a la operadora de taxis, Spotify a la casa disquera y AirBnB al agente de viajes, cuando hablamos de fuentes de información, los intermediarios humanos son reemplazados por software como Google, Facebook y Twitter. Estos usan algoritmos para determinar la relevancia de la información que presentan. Los medios impresos pueden insistir en la superioridad de su modelo, pero la audiencia expresa su preferencia a través de sus hábitos. Los periódicos de papel no son simples víctimas de sus circunstancias. El gran error de muchos  ha sido confundir su compromiso con un formato (el impreso) y su misión (proveer información). Por insistir en la primacía de su formato, algunos llegaron tarde a las nuevas herramientas que ahora son fuentes principales de información. En lugar de aprovechar de su injerencia natural para volverse líderes en redes como Twitter o Facebook, dejaron la cancha para nuevos actores. En lugar de liderar el proceso de innovación que se ha dado en la distribución de información, han tenido que perseguir la ola.

La verdadera pena de la incapacidad de periódicos como el HOY para transformarse, es que estamos viviendo en una época de abundancia de información. Cada día en el Internet generamos más datos que todos los producidos desde la invención de la imprenta hasta el 2003. La expansión de usuarios llegará a siete mil millones en el año 2020. La demanda de información nunca ha sido más alta y por eso hacen falta jugadores que puedan organizar y presentar los datos de una manera útil y fácil de acceder. El HOY, de cierta forma, ha quedado como los antiguos fotógrafos de parque, que habitan solitariamente las plazas del Ecuador. En algún momento tenían la exclusividad en el trabajo de hacer fotos, pero eventualmente la tecnología se democratizó y se distribuyó.  

La caída del HOY sí tiene precedentes. El gran teórico de la comunicación Marshall McLuhan anticipó la caída de ciertos formatos de medios cuando notó que la llegada de un nuevo medio genera dos efectos: expandir enormemente el tamaño del mercado para el producto o servicio, y que los mejores sobreviven el traspaso de una época a otra, mientras los otros tienden a ser desplazados por los nuevos proveedores. Como dijo McLuhan, un medio no necesariamente elimina los medios anteriores: a pesar de tener televisión aún tenemos radio, y a pesar de tener radio aún tenemos periódicos. En Gran Bretaña, por ejemplo, el periódico The Guardian ha podido superar la popularidad de sus rivales al transformarse de periódico digital a global. Hoy es el tercer periódico más grande del mundo, cuando durante muchos años era el tercero de Gran Bretaña. En lugar de esperar ser transformado, decidió transformarse.

No todo está perdido para el HOY o  periódicos similares. De hecho, al deshacerse de gastos para imprimir un periódico todos los días, puede enfocarse en innovar para cautivar a la audiencia digital. Si las tendencias actuales siguen, para el  2020 casi todos los ecuatorianos tendrán acceso a Internet, lo cual representa una oportunidad enorme para los que están dispuestos a aprovecharla. Tal como The Guardian no fue el primer periódico de Gran Bretaña en su versión impresa, la falta de competitividad del HOY contra otros diarios ecuatorianos  como El Universo o El Comercio no es necesariamente una desventaja en el mercado de Internet.

La crítica del HOY sobre la pérdida de derechos individuales bajo el régimen actual en el Ecuador puede ser correcta, pero no necesariamente tiene algo que ver con la eliminación de su formato impreso y el paso a una versión solo digital. Es más que probable que la caída del HOY comenzó mucho antes de la bronca entre los periódicos y el oficialismo, porque los factores en juego como el crecimiento de Internet son mucho más grandes que la rivalidad entre los diferentes ejes de poder en la sociedad ecuatoriana.

La gerencia del HOY ha sufrido como muchos periódicos a nivel mundial, por resistirse al cambio. No obstante, en Internet abundan ejemplos de empresas nuevas que logran presentar información y noticias de forma innovadora e interactiva. Más que trasladar una operación impresa a la web, el HOY necesita una nueva generación de liderazgo que no solamente imite las tendencias de otros medios, sino que también invente nuevos formatos y modelos de negocio para que pueda ser sostenible a largo plazo. A todo el Ecuador nos beneficia que la prensa privada sea vibrante, competitiva, libre e innovadora. Pero para llegar a eso hay que dejar de ser hoy y empezar a enfocarse en cómo liderar mañana.