Tenemos que hablar.

• Febrero 17, 2014 •

La semana pasada estábamos muy entusiasmados en GkillCity.com. Allegados y colaboradores del alcalde nos habían dicho –unos de forma más clara que otros– que el alcalde y candidato a la reelección Jaime Nebot había dicho que daría la entrevista en la que veníamos insistiendo hacía varias semanas. 

Entrevistar al alcalde Nebot resultaba un reto y, además, un claro signo del estado de sanidad de nuestra democracia. GkillCity.com ha sido un medio crítico con el poder y ha tenido, en muchas ocasiones, argumentos en contra de las políticas municipales en Guayaquil. Esas posiciones han sido siempre sustentadas con evidencia suficiente para plantear un debate serio. Duro y profundamente crítico, pero siempre dentro del respeto mutuo. La entrevista, en la que se trabajó intensamente, no era, por supuesto, una caza de brujas ni el sembrado de trampas diseñadas para hacer ver mal al candidato alcalde. Tampoco para –como podría pensar algún aficionado a las teorías de conspiración– favorecer alguna otra candidatura. Sí era una entrevista que pretendía no ser una de las tantas más que el alcalde de Guayaquil tiene en los medios tradicionales, que han sido con él benevolentes y poco acuciosos en sus cuestionamientos.

Lamentablemente, la entrevista no prosperó. Más allá de la predisposición del alcalde de otorgarla –algo de lo que no tengo por qué dudar, pues así lo dijeron varias personas allegadas a él–, por motivos que no conocemos, no hubo una respuesta formal concediéndola. Eso es sólo pérdida. Se ha pasado por alto una valiosa oportunidad de que el medio que ha demostrado no tener ataduras partidistas de ninguna especie pueda preguntar –como a muchos de los otros candidatos a alcalde de Guayaquil y Quito– las cosas que a muchos nos preocupan. Cosas que se han planteado a lo largo de la corta pero intensa vida de GkillCity.com, en los textos de colaboradores claros y firmes como John Dunn, Eduardo McIntosh o Arduino Tomasi.

Ahora, esto no es una cantaleta por una entrevista. Y, por supuesto, nadie puede negar que es potestad de cualquier persona concederla o no. Sin embargo, es importante preguntarse qué significa el ejercicio de esa prerrogativa.  Es vital, además, pensar qué pensarán las mismas personas que le exigieron –muchas veces en tono burlón y hasta desafiante– a la candidata de PAIS, Viviana Bonilla, que conteste la lúcida carta que en este medio le escribió Ricardo Flores.  Si esas mismas personas tienen opiniones distintas en estos dos casos, entonces, está claro que en este país la defensa de las ideas está supeditada a la protección de los favoritos. Por eso ha sido sorprendente también que la gente que le reprochó al candidato Rodas que se haya demorado en contestar la carta de Paco Salazar y, además, que la hayan tachado de insuficiente, no hayan dicho nada cuando el alcalde Barrera pasó por alto la que le dirigió Jaime Izurieta Varea. No se puede dejar de anotar que han sido los dos candidatos retadores los que han contestado las cartas y que el único que no concedió una entrevista es el que más amplia ventaja –dicen los sondeos electorales– le lleva a su contrincante ¿Podría ser que la tranquilidad del triunfo que se avizora holgado vuelva prescindible estos espacios de diálogo? ¿Es que el estar sentado en los sillones municipales distancia a los alcaldes de los cuestionamientos?

La entrevista con el alcalde Nebot era necesaria porque creaba un espacio para plantear preguntas y conocer planes a futuros de quien muy probablemente gane las elecciones del próximo domingo. Aún no perdemos la muy remota esperanza de que podamos hacer antes de entrar en el silencio obligatorio previo a las votaciones. En caso de que eso no sea posible, esperamos hacerla después, porque entendemos que la posibilidad no se ha desvanecido y porque estamos convencidos de que es parte vital de la democracia que los funcionarios públicos respondan los cuestionamientos y despejen las dudas de los ciudadanos. Insistiremos en la entrevista porque, de verdad, señor Alcalde, tenemos que hablar.