Tienes leche y miel bajo la lengua, hermana

• Junio 9, 2014 •

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1:5 Soy morena, pero hermosa, 
hijas de Jerusalén, 
como los campamentos de Quedar, 
como las carpas de Salmá. 
1:6 No se fijen en mi tez morena: 
he sido tostada por el sol. 
Los hijos de mi madre se irritaron contra mí, 
me pusieron a cuidar las viñas, 
¡y a mi propia viña no la pude cuidar!

 

1:9 Yo te comparo, amada mía,
a una yegua uncida al carro del Faraón. 
1:10 ¡Qué hermosas son tus mejillas entre los aros 
y tu cuello entre los collares! 
1:11 Te haremos pendientes de oro, 
con incrustaciones de plata.

 

 

2:3 Como un manzano entre los árboles silvestres, 
es mi amado entre los jóvenes: 
yo me senté a su sombra tan deseada 
y su fruto es dulce a mi paladar. 
2:4 Él me hizo entrar en la bodega 
y enarboló sobre mí la insignia del Amor. 

         

 

4:4 Tu cuello es como la torre de David, 
construida con piedras talladas: 
de ella cuelgan mil escudos, 
toda clase de armaduras de guerreros. 
4:5 Tus pechos son como dos ciervos jóvenes, 
mellizos de una gacela, 
que pastan entre los lirios. 
4:6 Antes que sople la brisa 
y huyan las sombras, 
iré a la montaña de la mirra, 
a la colina del incienso. 

 

 

4:10 ¡Qué hermosos son tus amores, 
hermana mía, novia mía! 
Tus amores son más deliciosos que el vino, 
y el aroma de tus perfumes, 
mejor que todos los ungüentos. 
4:11 ¡Tus labios destilan miel pura, 
novia mía! 
Hay miel y leche bajo tu lengua, 
y la fragancia de tus vestidos 
es como el aroma del Líbano. 

 

 

4:16 ¡Despierta, viento del norte, 
ven, viento del sur! 
¡Soplen sobre mi jardín 
para que exhale su perfume! 
¡Que mi amado entre en su jardín 
y saboree sus frutos deliciosos

 

 

5:2 Yo duermo, pero mi corazón vela: 
oigo a mi amado que golpea. 
"¡Ábreme, hermana mía, mi amada, 
paloma mía, mi preciosa! 
Porque mi cabeza está empapada por el rocío 
y mi cabellera por la humedad de la noche". 
5:3 "Ya me quité la túnica, 
¿cómo voy a ponérmela de nuevo? 
Ya me lavé los pies, 
¿cómo voy a ensuciármelos?"
5:4 Mi amado pasó la mano 
por la abertura de la puerta, 
y se estremecieron mis entrañas. 

 

 

6:9 Pero una sola es mi paloma, mi preciosa. 
Ella es la única de su madre, 
la preferida de la que la engendró: 
al verla, la felicitan las jóvenes, 
las reinas y concubinas la elogian. 
6:10 "¿Quién es esa que surge como la aurora, 
bella como la luna, 
resplandeciente como el sol,
imponente como escuadrones con sus insignias?"

 

 

7:2 ¡Qué bellos son tus pies en las sandalias, 
hija de príncipe! 
Las curvas de tus caderas son como collares, 
obra de las manos de un orfebre. 
7:3 Tu ombligo es un cántaro, 
donde no falta el vino aromático. 
Tu vientre, un haz de trigo, bordeado de lirios. 
7:4 Tus pechos son como dos ciervos jóvenes, 
mellizos de una gacela. 
7:5 Tu cuello es como una torre 
de marfil. 

 

 

7:6 Tu cabeza se yergue como el Carmelo, 
tu cabellera es como la púrpura: 
¡un rey está prendado de esas trenzas! 
7:7 ¡Qué hermosa eres, qué encantadora, 
mi amor y mi delicia! 
7:8 Tu talle se parece a la palmera, 
tus pechos a sus racimos. 
7:9 Yo dije: Subiré a la palmera, 
y recogeré sus frutos. 
¡Que tus pechos sean como racimos de uva, 
tu aliento como aroma de manzanas, 
7:10 y tu paladar como un vino delicioso, 
que corre suavemente hacia el amado, 
fluyendo entre los labios y los dientes!