Benjamin Grosser: “La vigilancia cambia quiénes somos y qué hacemos”

• Abril 20, 2015 •

¿Cómo afectan a nuestro comportamiento las redes sociales y el espionaje masivo?

Benjamin Grosser es un artista que se ha atrevido a burlarse de la NSA. Su proyecto ScareMail es un software que coloca, al final de los correos electrónicos, palabras claves –generalmente sin sentido– consideradas evidencia de conspiraciones terroristas por la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) de Estados Unidos. El programa es gratuito y cualquier usuario de internet lo puede instalar en su computadora. Es decir que el programa de Grosser ha obligado a agentes del gobierno a revisar miles de mails con contenido inservible. Una columna del Chicago Tribune –titulada Proyecto de arte pone un tinte de terror a emails– criticaba con fuerza a ScareMail. El autor, Eric Zorn, aseguraba que el proyecto “amenazaba con tener el mismo efecto que revelar la identidad de agentes encubiertos o vender réplicas de pistolas hechas de plástico que pueden evadir detectores de metal”. Para Zorn, atentar contra filtros de seguridad que invaden la privacidad de los ciudadanos puede tener repercusiones serias para la seguridad del país y no debe ser llamado arte. ScareMail es el trabajo más famoso de Grosser. Es quizá el que lo ha catapultado al podio de los pocos artistas reconocidos que trabajan con nuevos medios, por la controversia que ha generado. Pero el artista ha hecho más que retar los sistemas de hipervigilancia estadounidenses: ha puesto en evidencia la forma en que nos dominan las nuevas tecnologías.

Cuando estudiaba Composición Musical –tiene una licenciatura en esa carrera–, Grosser estaba interesado en crear sonidos que nunca había escuchado con la ayuda de una computadora. Pero en ese entonces no existían softwares para trabajar con sonido. “Si querías crear música con una computadora tenías que crear tu propio software”, explica el artista. Fue así que aprendió programación, una herramienta que ha permitido el desarrollo de la mayor parte de su obra. En sus trabajos explora la forma en que las nuevas tecnologías afectan nuestro comportamiento. Facebook Demetricator, un software que desactiva las cuantificaciones en Facebook (likes, número de comentarios y veces compartido), muestra cómo los números cambian lo que hacemos o decimos. Una osadía en una época en que se le rinde culto a las estadísticas como guías para tomar decisiones en todos los campos. Grosser también creó Computers Watching Movies e Interactive Robotic Painting Machine, donde explora los alcances de la inteligencia artificial y desmitifica la idea de que los softwares son neutrales.

Acorde a su idea de una web libre, todos sus programas se pueden descargar gratuitamente de su página web, que incluye también sus otros proyectos, exhibidos en galerías desde Boston hasta Tel Aviv. Grosser pone a prueba el rol del artista en la era de la web, y se pregunta si las máquinas no son también capaces de decidir y crear –hasta un punto que a algunos espanta– por sí mismas.

¿Qué son los softwares y la tecnología para ti? ¿Qué rol tienen en nuestras vidas?

Los softwares ya forman parte de la vida diaria. Uno no se puede escapar de ellos. Un software le dice al cajero automático si debe darte dinero y al restaurante si tu tarjeta aún tiene crédito. Los softwares te permiten comunicarte con mensajes de texto, Skype, iMessage, email, Snapchat, Twitter, Facebook etc… Un software decidirá si te dan un préstamo para comprar un coche o si una empresa puede confiar en ti.

Al mismo tiempo, la mayor parte de este software es diseñado y creado por sector muy pequeño de la población. Los desarrolladores de software viven en unas pocas colonias, la mayoría estudió en las mismas cinco universidades con los mejores programas de Ciencias Computacionales, y todos ganan en promedio entre 75 y 125 mil dólares al año. En su mayoría son blancos, hombres, y de entre 25 y 35 años. En otras palabras, tienen una cierta posición cultural, y por ende una visión del mundo muy particular. Su visión es neoliberal, una visión emprendedora que cree que todo puede ser resuelto con softwares. Esto no significa que los softwares o sus desarrolladores son malos, pero los softwares que resultan representan una visión del mundo específica, y debe ser importante para todos entender esto.

Tus proyectos cuestionan el papel del artista. Por ejemplo, con tu Interactive Robotic Painting Machine (Máquina robótica interactiva que pinta), ¿quién es el autor del producto final? ¿El robot está únicamente siguiendo tus órdenes dadas en el software o te has vuelto un mero facilitador de lo que él quiere hacer?

¿Cuál es el producto final? ¿Las pinturas? ¿El robot? ¿La video-documentación? A veces siento que solo soy el cuidador del robot, el que lo ayuda a hacer lo que sea que quiera en lugar de a la inversa. Creo que el robot tiene autonomía a pesar de que yo lo creé.

 

Interactive Robotic Painting Machine from benjamin grosser on Vimeo.

¿Le tienes miedo a la inteligencia artificial?

No, pero tengo cuidado con lo que la inteligencia artificial puede provocar en los seres humanos, en particular como puede aumentar aún más las desigualdades de poder. La inteligencia artificial que decide lo que tu búsqueda en Google “significa”, qué programa de televisión poner o cuáles de las publicaciones de tus amigos en Facebook preferirías ver tiene mucho poder sobre tu acceso a la información, y eso debe ser entendido.

Tu proyecto Computers Watching Movies (Computadoras viendo películas) me recordó a Slavoj Zizek cuando habla del “sujeto interpasivo”. Zizek argumenta que lejos de conectarnos, la tecnología nos está volviendo más pasivos, y aún más importante, está interactuando y disfrutando por nosotros: las noticias de Facebook, el botón de retweet, películas que nadie está viendo excepto la computadora o televisión. ¿Qué piensas de esto? ¿La tecnología está mejorando las relaciones humanas?

Sí y no. Sin duda ahora me relaciono con una comunidad de personas más grande que nunca gracias a sitios como Facebook y Twitter, pero al mismo tiempo que me permiten comunicarme con más personas también limitan lo que digo y cómo me presento ante los demás. Una de las cosas que busco con mi trabajo es revelar las formas en que los softwares no son neutrales, examinar cómo afectan lo que hacemos, y por ende quiénes somos.

Por cierto, Vito Campanelli describe algo similar al concepto de Zizek, pero que se refiere directamente a la web como sujeto cuando habla de las “corrientes predeterminadas” en la web en su libro Web Aesthetics.

Computers Watching Movies (Taxi Driver) from benjamin grosser on Vimeo.

En este mismo sentido, ¿cómo está afectando nuestras relaciones la obsesión que tenemos por la cuantificación? ¿Qué encontraste con Facebook Demetricator?

Los números en Facebook (contar cuántos “me gusta”, cuántas veces ha sido compartido, cuántos comentarios) hacen que los usuarios interactúen de forma que esos números crezcan. Queremos tener likes, entonces publicamos cosas que tienden a tener más likes, y dejamos de publicar las que no. Creemos que tener más likes que nuestros amigos es una medida con significado. Cuando sabemos que otros pueden ver cuántos likes tiene lo que publicamos tenemos más razones para querer más likes. En otras palabras, cuando nos dicen cuánto de algo tenemos, tendemos a pensar que más es mejor, y hacemos lo que sea que genere más.

¿Somos otras personas en la web? ¿Cómo cambia quiénes somos en la vida real cuando estamos en el mundo virtual?

La diferencia entre “real” y “virtual” se vuelve más borrosa cada día. Entre más se difuminan los límites, más difícil se vuelve llevar identidades alternativas en línea, y eso es justo lo que las corporaciones y el gobierno quieren. Si solo puedes ser una persona en Facebook y tienes que manejar tu cuenta personalmente es más fácil para ellos analizar tus hábitos de consumo y vender tu mirada a los anunciantes. Si solo puedes ser una persona en la web es más fácil para la NSA (Agencia Nacional de Seguridad) rastrear cada uno de tus movimientos en línea y en el mundo físico.

En tu página web afirmas que “ScareMail se propone frustrar los intentos de vigilancia de la NSA volviendo los resultados de sus búsquedas material inútil”. ¿Te consideras un artista contestatario? ¿Cuáles crees que son las responsabilidades que tiene el arte con la sociedad?

No uso la palabra “contestatario” para describirme a mí o a mi trabajo. Sin embargo, me interesan las implicaciones políticas de los softwares, lo que significa que mi trabajo algunas veces se cruza directamente con políticas gubernamentales. Me gustaría que los artistas incluyan en su trabajo temas que importan, temas que vayan más allá de ellos mismos. Eso no significa que el trabajo de uno debe ser abiertamente político o que no puede ser muy personal, pero lo que sea que hagas debe tener relevancia para los demás.

 

¿Qué te dice el debate que ScareMail ha generado sobre el proyecto y sobre tu trabajo?

La vigilancia cambia quiénes somos y qué hacemos. De hecho, nos cambia tanto que algunas personas creen que poner palabras sin sentido al final de tus correos electrónicos es equivalente a un acto terrorista.